El mito del consumo de proteínas comerciales para aumentar la masa muscular:
Muchas personas que realizan ejercicio físico, especialmente culturistas, caen en la moda de creer que el consumo de grandes dosis de proteínas en forma de suplementos, es absolutamente imprescindible para aumentar la masa muscular cuando son totalmente injustificadas . Esta idea incorrecta se basa en que las proteínas extras que superan las recomendaciones diarias (15% del total de la ingesta calórica diaria) no son necesarias. Los medios de comunicación y los intereses comerciales han contribuido a divulgar esta idea. Sin embargo la musculación no depende de este consumo exagerado, sino de la cantidad y calidad del trabajo realizado, entendiendo en todos los casos que la mejora de la hipertrofia muscular es siempre proporcional al trabajo realizado y no a las proteínas consumidas.
Así pues, desde el punto de vista patológico, la dieta con un alto nivel de proteínas puede ser potencialmente peligrosa(puede crear cancer y lesiones renales). Las dietas hiperprotéicas pueden crear grandes problemas metabólicos, procesos degradativos de gran perjuicio para la salud ya que las proteínas no se almacenan. Es necesario eliminar estas ideas y concienciar que una dieta adecuada aporta los niveles de proteínas suficientes para aquellos que buscan la musculación (mediante una dieta variada y correctamente diseñada).
El mito de que la aplicación de ciertas cremas y aerosoles es una práctica adecuada como maniobra de calentamiento:
La idea de que estos productos (Reflex etc.) tienen efecto termofénico (aumento de la temperatura muscular) está especialmente extendida entre entrenadores poco formados. La aplicación de estas cremas supone un aumento de la temperatura de la zona aplicada, la piel, pero no del músculo. Existen formas pasivas de calentamiento que a pesar de ser factibles en la practica del entrenamiento son menos eficaces que las formas activas. Algunas pueden ser: duchas o baños calientes, infrarrojos, friegas para activar la circulación sanguínea o masajes. Sólo pueden ser consideradas como complemento del calentamiento activo.

Entre estas formas pasivas de calentamiento destacamos el masaje por su asequibilidad. Se ha descrito además que el calentamiento a través de masaje supone un ahorro de energía del deportista que de otro modo gastaría en realizar un calentamiento convencional mas exhaustivo, este masaje va a incrementar el nivel de trabajo muscular y otra de sus ventajas es que no va a producir lesiones en el deportista en su realización como en ocasiones sucede con el calentamiento convencional. En definitiva el masaje de calentamiento prepara muscularmente para el esfuerzo facilitando la estiriación y contraccion de los músculos, incrementa la oxigenación muscular y aumenta la temperatura, al mismo tiempo favorecemos que la cansancio retrase su aparición y aumente nuestro rendimiento pues nuestros músculos mejoran su disposición para el esfuerzo.
Los ejercicios, si se practican durante la noche, alteran el sueño:

Un buen entrenamiento tiene que “atacar” el músculo, pero nunca al sistema nervioso. Es mejor entrenar los menos posible pero con mayor intensidad para obtener resultados. De esta manera los músculos van a necesitar reposo y la persona va a dormir sin problemas. En cambio, si entrena más de una hora porque el cuerpo da para eso, se altera y dificulta conciliar el sueño.

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